Sello: Insideout
Aquí está la tercera y última parte de la trilogía inventada por el señor Charlie Dominici, vocalista que fuera del primer disco de Dream Theater, y que aparece muy poco tiempo después de las otras dos (la primera se encuentra en su página web, mientras que la segunda ya salió “como Dios manda”, esto es con su propia compañía discográfica), y lo cierto es que no se hace raro pensar que este hombre tenga tanto material para ofrecer, porque en definitiva, desde que terminó su etapa en Dream Theater no había publicado nada ni se había vuelto a tener noticias de él, al menos en el ámbito del metal, y estamos hablando ya de casi veinte años de silencio artístico, o sea que tiempo ha tenido nuestro hombre para preparar canciones.
A mi modo de ver, en esta tercera entrega, segunda como decimos para el sello Insideout, el señor Dominici ha endurecido un tanto su sonido con relación a la segunda parte, que era menos power y más melódica.
Lo que tenemos aquí es una especie de ese metal híbrido entre progresivo y power metal, algo al estilo de lo que hacían Pagan’s Mind o los olvidados Ivory Tower, o sea temas largos (pero no hablamos de suites de veinte minutos, sino de prolongaciones de ocho como mucho) y al mismo tiempo con mucho metal acelerado, voces muy agudas y potentes del señor Dominici, que por momento puede llevarnos a recordar a formaciones como Masterplan o los mismos Helloween.
El doble bombo también está ahí todo el rato, y por eso se nos hace raro que el sello Insideout haya apostado por este hombre cuando en realidad de progresivo no es que veamos mucho en el disco; claro que ahí están los suecos Evergrey haciendo algo muy parecido y fichan por Insideout sin ningún problema
O sea, si te gustan grupos como Evergrey o Masterplan, Threshold en su lado más metálico o Magellan cuando se ponen en plan cañero, este disco puede gustarte. Y de todos modos, si eres un seguidor de la saga Dream Theater, espérate un par de semanas, que el disco ya estará en la calle y podrás pillártelo.
Artículo escrito por ignacio rielas