Sello: Metal Blade
Son Brainstorm un grupo raro dentro del heavy metal alemán, porque, siendo alemanes, no tienen nada que ver con las bandas power de ese país, ni con las de hard melódico (ambos géneros se encuentran en franco retroceso en el país teutón por ende en toda Europa, dicho sea de paso); no, lo de Brainstorm se parece mucho más al heavy metal que se hacía en Estados Unidos en los ochenta y parte de los noventa: grupos como Armored Saint o Liege Lord pueden servir de referencia para quien quiera hacerse una idea de sonido que gasta esta gente; son, podríamos decir, la imagen especular de Iced Earth, a los que le pasa justo lo inverso: siendo americanos, suenan igual que las bandas alemanas.
El séptimo disco de Brainstorm los confirma como lo que ya sabíamos que eran: una de las bandas de heavy metal del momento más personales y con más garra, muy por encima de la media, como decíamos, de los grupos teutones de speed y power metal. Contribuye a ello la excepcional potencia vocal de su líder en el escenario, un cantante que recuerda a los mejores vocalistas americanos de los años ochenta, teniendo como principal maestro a John Bush en su época en Armored Saint.
Es digno de elogio el esfuerzo que está haciendo esta gente a la par que practican un estilo que nunca ha contado con demasiados seguidores en tierras europeas; en efecto, desde la hecatombe producida en el metal a principios de los noventa con el advenimiento del grunge y el rock alternativo, no se puede decir que el metal tradicional cuente con demasiados seguidores entre la gente joven; por eso, precisamente, sorprende que una gente que es joven ponga tantas ganas y tanta convicción en la práctica de un estilo que no ha de depararles demasiadas alegrías y sí algún que otro dolor de cabeza.
En cualquier caso un excelente disco de metal para admiradores de la vieja escuela del metal americano de los ochenta: Malice, Metal Church, Sanctuary o Lizzy Borden.
Artículo escrito por ignacio rielas