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Messuggah - Catch Thirty Three

Messuggah - Catch Thirty Three

Messuggah - Catch Thirty Three

08 de mayo de 2005 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
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Grupo: Messuggah
Título: Catch Thirty Three
Sello: Nuclear Blast




Nueva entrega después de tres años de silencio de los ciber thrashers Messuggah, una de las bandas más innovadoras dentro de los sonidos extremos, una gente que lo tiene claro a la hora de grabar discos que no dejan a nadie indiferente.

Para los que no los conozcan decir que sus principales influencias podrían ser por un lado el thrash metal de la bahía de San Francisco en los años ochenta, el metal industrial de gente como Die Krupps y también otros tan marcianos como Strapping Young Lad.

Con esa recta podéis imaginaros el resultado: una música cargada de referencias oscuras a un final que no está tan lejos. Todo en el último disco de Messuggah está milimetrado, se les ve muy compactos en lo suyo, creando unas barreras de sonido difíciles de sortear. Además, y eso a mí me encanta, la voz no es de las más extremas, no es exactamente gutural como en los grupos de death metal, ni mucho menos como en los de black metal. Tampoco llegan a los excesos sonoros de algunos grupos de thrash metal, sino que se quedan a medio camino de todos esos estilos y el metal tradicional más potente, dando como resultado una voz agradable de oír, que ensambla perfectamente con la música del grupo.

Lo que resulta más difícil es describir esto último, la música, máxime teniendo en cuenta que incluyen una especie de suite de casi diez minutos de duración en la que el grupo aprovecha para meterse por senderos extraños, por vericuetos electrónicos, porque, estaba buscando la diferencia con los demás grupos y me acaba de llegar la luz, es en el uso de la electrónica que estos tipos dejan las cosas claras: ellos no son una banda de metal industrial, pero en el uso de materia electrónica aventajan a gente como Fear Factory (sí, sí, a los mismos Fear Factory), y se quedan tan anchos después de torrarnos los sesos con sus ritmos machacones tomados de los mejores Pantera.

Ya les gustaría a algunos grandes del rock industrial de los noventa, y del nu metal, sonar como lo hacen Messuggah en este impresionante redondo que debería venderse como rosquillas si hubiera justicia en este mundo. Qué le vamos a hacer. Desde aquí solo puedo apoyar en lo posible la honesta entrega de estos chavalotes. Si solo te compras un disco de metal extremo este año, que sea el de Messuggah.

Emilio Morote.
Artículo escrito por ignacio rielas

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Fotografía por Héctor Mainar