Sello: Century Media
Esto sí que es una “gran alianza”, oigan. Century Media y Nuclear Blast han unido fuerzas para crear una gira de auténtico lujo. Nos referimos a que este grupo de thrash de nuevo cuño, Warbringer, va a iniciar una gira como teloneros de Exodus, a quienes llevan Nuclear Blast.
Y desde luego no se nos ocurre mejor banda para telonear a los perros viejos de Exodus que estos Warbringer, que son algo así como la versión traída al siglo XXI de aquellos Death Angel que grabaron a mediados de los ochenta el mítico “Ultra-violence”, un disco de thrash metal cuya influencia ha sido decisiva a la hora de grabar este redondo.
“War Without End” es, desde la misma portada, un disco de thrash metal a la vieja usanza, lo que los entendidos llaman “old school thrash metal”: nada hay aquí de ningún tipo de innovación estilística, ni teclados, ni voces sampleadas, ni cajas de ritmos ni ninguno de esos avances que hacen que los grupos de thrash del siglo en curso suenen tan distintos de la esencia del género.
Estos chavales (sus edades rondan entre los diecisiete y lo veintidós años, otro dato que los acerca a Death Angel, que eran también muy jóvenes cuando grabaron su primer LP) pasan totalmente de innovaciones, graban un disco de thrash metal, como decimos, con todos los tics del movimiento a principios y mediados de los ochenta: Exodus, Death Angel, ya se han nombrado, pero podíamos hablar de todos aquellos combos que hicieron del thrash metal una corriente genuina, lejos del aburrimiento en que cayó la escena extrema en la década siguiente: Sacred Reich, Dark Angel, Heathen, Flotsam and Jetsam, Testament en sus dos primeras entregas, antes de estilizar su sonido y volverlo casi heavy metal a secas.
Si hay alguien que lea esta reseña que se acuerde de las viejas casetes que circulaba de mano en mano en los ochenta (el famoso intercambio de casetes o “tape trading”), se hará una idea de cómo suena esto y qué tipo de descarga sonora es la que se va a encontrar uno en las pistas ópticas de un disco que, si hubiera parecido en San Francisco en 1985, estaría a la altura de los grandes clásicos de aquel tiempo.
Artículo escrito por ignacio rielas