Sello: Insideout
Han transcurrido unos cuatro años desde la anterior entrega del proyecto de Arjen Lucanssen, Ayreon, una empresa musical que sobrepasa con mucho lo que estamos acostumbrados a escuchar en el mundo del metal.
Les publica Insideout, pero no porque sean progresivos (que lo son en un sentido lato), sino porque pocos sellos habrían de atreverse con un doble cedé de esta envergadura.
Como siempre, Arjen se ha rodeado de una serie de músicos de lo mejor de la escena actual del metal, el hard rock y el rock progresivo. Por ahí anda, como vocalista, la señora Anneke, hasta hace poco cantante de The Gathering; y desde luego cuando ella interviene no hace falta anunciarla, esa voz cristalina es tan agradable y tan inmensa como siempre. También han contratado a otro peso pesado del vocerío rockero actual, el señor Jorn Lande, el noruego vikingo abanderado de una forma de hacer rock duro que cada vez se lleva menos, heredero directo de los grandes vocalistas de los setenta y los ochenta como Paul Rodgers o David Coverdale. Otro de la misma escuela que interviene en el disco es Bob Catley, quien tiene dos carreras: en solitario y con la leyenda Magnum, los cuales por cierto albergan algún que otro punto en común, por su grandilocuencia, con el disco de Ayreon.
En planos instrumentales nos topamos a gente como Ty Tabor de King’s X, uno de los guitarristas más fascinantes que ha dado el rock alternativo progresivo de finales de los ochenta y principios de los ochenta, justo antes de la fiebre grunge.
En cuanto a la música, estamos ante un disco tremendo, que no podría calificarse propiamente de metálico, como ya hemos adelantado, sino que entronca directamente con aquellos proyectos “Phenomena” de los ochenta, unos discos con los que este otro proyecto Ayreon tienen mucho que ver. Música ampulosa pero no cargante, melodías de una magia fuera de lo común, una presentación en doble cedé de lujo, una producción impecable, sonido cristalino, ambientación de ópera rock (quizá sea este el término que más le va a un trabajo de estas características).
Para quien firma estas líneas, un disco como este sería el heredero, en el siglo XXI de aquellos dos grandes trabajos de ópera metal de los ochenta: “Gutter Ballet” de Savatage y “Operation: Mindcrime” de Queensryche; no sigo que la música sea similar, sino que Ayreon recuperan y rescatan esa vocación de “obra completa”, cerrada en sí misma, redonda y autosuficiente. Una pasada, para que me entiendan.
Artículo escrito por ignacio rielas