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Candlemass - Candlemass

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27 de abril de 2005 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
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Grupo: Candlemass
Título: Candlemass
Sello: Nuclear Blast


El regreso de Candlemass estaba cantado ya hace un par de años o tres, cuando aparecieron las reediciones de su material clásico, que parece ser han tenido una acogida que nadie se esperaba. Y no es para menos. La formación que en los años ochenta creó junto con gente como Paradise Lost ( incluso antes que ellos) y Anathema, My Dying Bride y otros el género del Doom Metal ha sido una de las agrupaciones más influyentes en los años noventa, en las distintas variantes del metal extremo, no solo por su sonido, que es ya marca de la casa, sino también por esa disposición a la imagen oscura que los ha acompañado desde sus inicios en los primeros años ochenta.

Candlemass son una de esas bandas míticas que, como Black Sabbath o Deep Purple ( no me llamen exagerado) han sabido crear un sonido propio que trasciende modas habidas y por haber. El caso es que los tiempos, los finales de los años noventa y los años que llevamos en esta década aún por bautizar, han demostrado que la propuesta de Candlemass sigue siendo muy válida, que sus discos antiguos suenan como si hubieran sido grabados hace unos meses, razón por la que se planteaba la gran incógnita: ¿sabrían Candlemass ofrecer un trabajo digno que no tirara por tierra la leyenda que sobre ellos se ha creado?

La pregunta no es superflua, pues todos tenemos en mente esas bandas que han regresado tras años de inactividad para no hacer otra cosa que el ridículo.

Pero no se asuste la parroquia, Candlemass han vuelto con un disco tremendo, heredero de su mejor sonido, con unos temas redondos, muy trabajados, se nota el tiempo de elaboración en ellos, se aprecia ese regusto por las cosas bien hechas, unas guitarras inmensas, unas atmósferas intimidantes y un aura siniestra que no llega a la autoparodia de algunos grupos góticos, sino que se queda en unos temas que harán las delicias de todos los fans que desde los años ochenta les vienen siguiendo la pista. Un diez por ellos.

Emilio Morote.
Artículo escrito por ignacio rielas

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