Sello: SPV
Con sólo dos miembros de la formación original en activo, Helloween se resisten a tirar la toalla.
Y con toda razón, si bien se piensa. La edición hace dos años de su tercera parte de “Keeper of the seven keys” les dio una fortaleza que parecían haber perdido en sus múltiples derroteros visitados desde hace muchos años, desde que se les fue el señor Michael Kiske.
Yo creo que ellos superaron ese estigma de perder a sus dos miembros principales, lo que pasa es que Helloween se han transformado en otra banda, de eso no cabe duda; del metal clásico de los ochenta con Kiske como referencia ineludible, pasaron a un metal mucho más melódico con la entrada de Andi Deris, que venía de Pink Cream 69, un grupo hard más que metal; pero lo curioso es que luego Helloween han vuelto a encontrar un camino hacia el metal, un camino que, por ejemplo, Michael Kiske abandonó hace tiempo, y que ellos, Helloween con Andi Deris, han redescubierto para alegría de muchos fans. ADemás, y ahí está lo curioso, los propios Helloween de los últimos tiempos con Kiske habían perdido un tanto la vena metalera, por más que se diga, y si no, díganme qué pintan discos como "Pink Bubbles Go Ape".
Mucho mejor este "Gambling with the devil", dónde van a parar las comparaciones, hombre.
Lo cierto es que los actuales Helloween son una banda aceptable, excelente a veces, siempre competente. Con la tercera parte de “keeper...” demostraron estar en forma.
Y ahora vuelven con “Gambling with de devil”, jugando con el diablo, pero con la acepción de “jugar” como practicar un juego de azar. Han creado un álbum de poderoso heavy metal, menos power y menos happy metal de lo que cabía esperar en quienes fueron inventores del género, por mucho que a otros les pese.
Hace ya mucho que no están ni Michael Kiske ni el señor al frente de Gamma Ray, Kai Hansen, pero creo que han logrado uno de sus discos más potentes de los últimos tiempos, casi tan bueno como la tercer parte aludida.
Buenos temas, Andi Deris, como siempre, tan puntual en las voces. Forzando en ocasiones y siempre muy potente, en los coros, en las partes solistas. Grandes solos de guitarra.
Para mí, que ninguno de sus seguidores de los últimos diez años se va a sentir defraudado.
Artículo escrito por ignacio rielas