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House of Lords - World Upside Down

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28 de abril de 2006 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
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House of Lords
“World Upside Down”
Frontiers


House of Lords fueron una de las bandas claves del hard melódico de los años ochenta, uno de esos grupos que murió víctima de la marejada grunge y alternativa que apareció en el año 92 con la edición de “Nevermind” de Nirvana. Pero ellos no eran un grupo de “hair metal” más, no tenían mucho que ver con Winger o con Warrant, tenían un toque hard a la antigua, a lo Deep Purple, que faltaba en esos grupos; House of Lords eran mucho más profundos.

Sacaron tres discos en aquellos tiempos, el álbum de debut que los catapultó a la fama, un disco un tanto más duro titulado “Sahara”, que tuvo menos éxito, y el disco de despedida titulado “Demons Down”.

Luego en el año 2000, nueve años después de su último trabajo en estudio, volvieron a juntarse para demostrar al mundo de qué eran capaces. Sacaron un disco titulado “The Power and the Myth”, en el que contaban con la colaboración de grandes músicos de la escena hard de los ochenta.


Ahora se produce la segunda parte de esta vuelta de House of Lords, ahora son cuarteto en vez de quinteto, pues el alma mater del grupo, el teclista Guifria (que fue famoso en los años ochenta con la banda de su mismo nombre) se dedica solo a lo que, según la hoja promocional, parece ser “la producción de teclados”. El teclista, en todo caso, es el señor Jeff Kent, quien también se dedica al bajo.

Este retorno de House of Lords está mucho más enfocado a las guitarras que, por ejemplo, su disco de debut, en ese sentido lo podemos comparar con su tercer disco, el de despedida del año 91, el “Demons Dirt”: un sonido que los acerca a Dokken, a los Def Leppard de Pyromannia (que para mí son los mejores), a los Whitesnake de “1987”. Ya sabéis, en suma todo ese heavy metal melódico y hard roquero que se practicaba hace más de quince años y que en los ochenta copaba las listas de éxito.

El disco merece la pena de verdad, tiene verdaderos himnos como “All the way to Heaven”, que es de esos que se te quedan clavados con el estribillo. La voz de James Christian es una pasada, lo mejor del disco sin duda.
Artículo escrito por ignacio rielas

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Fotografía por Héctor Mainar