Sello: Autoproducción. / Facilitado por Best Management
Cuarto disco en trayectoria de “La víbora lagarta”, interesante a la par que desconocido proyecto liderado por Luis Fabián aupado bajo el estandarte de la música mestiza y la fusión más actual, capaz de levantar a uno del asiento con sus variaciones de ritmo, regadas con músicas desde la más pura rumba al punk más rabioso, pasando por los callejones del blues, jazz o reggae.
Un interesante trabajo, que se escucha de forma agradable, y cuya “potencia de la inercia” radica en la facilidad de integrar al que lo escucha en sus variados ritmos. Sin embargo, adolece un gran defecto que, tratándose del cuarto disco en la trayectoria de este reptil (que no es un novato, y hace tiempo dejó de reptar debiendo actualmente correr a estas alturas de su carrera), supone un serio obstáculo en su bagaje. Su fusión es el contrapunto a su producción, que le otorga un lastrante sonido con innecesario regusto a rock maquetero nacional, que resta frescura y torna más pesada la escucha del disco. Grandes temas e ideas geniales de las que sería injusto y complaciente decir que no podrían haber sido mejor reflejadas en este plástico; falla notablemente la producción –especialmente de la voz-, elemento que en un principio podría parecer secundario en la música pero que, en casos como este, es donde radica la diferencia entre un disco aspirante al éxito y uno que, convence, pero se queda por el camino. Lo cual, a un servidor, no deja de parecerle extraño habiendo sido grabado en los fructíferos Estudios Sonoland.
Gusta (desde sus melodías a su presentación en digipack, pasando por sus letras), se escucha atentamente, y supone un soplo fresco en cuanto a variedad musical se refiere, pero una banda con composiciones tan buenas como esta todavía necesita de una apuesta seria respaldándole para lanzar definitivamente su carrera con un disco en el que su propio sonido no sea su baza en contra. Mientras tanto, y evitando este detalle, este disco de La Víbora Lagarta permanecerá unas semanas en nuestro radiocassette, animando los previos de las noches de fiesta.
Artículo escrito por
Héctor Mainar