Sello: Frontiers
Ya se ha dicho en otros lugares, pero no tengo más remedio que afirmarlo aquí. Las segundas partes se están poniendo de moda, muchas han salido el año pasado y el anterior y lo que llevamos de este. La eterna historia, un grupo va cayendo más o menos en el olvido, y de pronto se les ocurre sacar la continuación del que fue su disco de mayor éxito o el más conseguido o el que más les gusta a ellos. Los ejemplos están ahí (Gamma Ray, Helloween, Queensryche…), y no vamos a nombrarlos todos.
Lo que está claro es que la carrera de Royal Hunt necesitaba un revulsivo, un cambio. Para mucha gente, la salida hace ya bastantes años del gran DC Cooper vino a significar una caída en la calidad del grupo, a pesar de que por ahí hay buenos trabajos cantados por “el otro”, el señor John West, un cantante que, pese a su calidad, no ha podido nunca superar el estigma de ser sucesor del que todo el mundo consideraba el “verdadero” cantante de Royal Hunt.
Como la vuelta de DC Cooper se nos muestra imposible, había que echar mano de un vocalista que nos hiciera olvidarlo siquiera un momento; y miren usted por dónde se han acordado los de Frontiers del señor Marc Boals, que ha cantado con gente como Malmsteem, y además había grabado hace unos meses el tremendo disco del proyecto The Codex.
La voz de Boals es increíble para un disco de estas características. Dicen por ahí que el lado progresivo se ha comido el lado melódico. Tonterías. Royal Hunt siempre serán un banda de hard melódico de extrema calidad, y si bien no recuperan los laureles de los discos como “On Target”, sí que queda este cedé por encima de redondos un tanto decepcionantes como “Eyewitness”.
Un disco que esperamos devuelva a Royal Hunt un tanto la popularidad que les ha sido arrebatada no se sabe muy bien por qué.
Artículo escrito por ignacio rielas