Artista: Spock’s Beard
Título: Octane
Sello: Insideout.
Este ya es el segundo trabajo de los norteamericanos después de la marcha de Neal Morse, su líder y cantante, aunque parece que de lo primero no lo era tanto, pues la formación demuestra con este redondo que sabe continuar por sí misma sin la presencia de tan talentoso músico. Neal Morse ha creado su propia carrera en solitario al margen de la banda que le dio popularidad. Y con ello hemos salido ganando los oyentes, pues ahora tenemos dos bandas en lugar de una. En efecto. Si antes teníamos a Neal Morse a tiempo completo en Spock Beard, ahora podemos disfrutar de sus discos y dvds en solitario mientras que Spock’s Beard lanzan trabajos tan recomendables como este
“Octane”.
Lo que sí se aprecia de forma definitiva es un salto en el estilo, un viraje en cuanto a las inclinaciones musicales que los ha llevado de las largas suites de sus principios y de los temas largos, a canciones más breves, de un corte algo más pop y más alejadas de la influencia progresiva para acercarlos a terrenos más pop. Que no se escandalice nadie, pues el resultado en este
“Octane” es de muchos bemoles. Quien lo dude, que le eche una oída al tremendo tema de apertura,
“The Ballet Of The Impact”, al rockero
“Surfin Down The Avalanche”, a la intimista
“She Is Everything” (preciosa), o a la increíble
“Climbing Up That hill”. En estos temas, y en otros que no nombramos para no cansar al lector, Spock’s Beard se decantan por una construcción de las canciones más sencilla, menos enrevesada, apartándose de forma consciente del cliché progresivo que, no es por nada, ya empieza a atufar un poquillo en un mundo lleno de bandas del estilo. Ello no demuestra, para quien firma estas líneas, sino la voluntad de unos músicos de talento por mostrar la limpieza de su propuesta y la valía como compositores, sin adscripciones a corrientes musicales más o menos en boga. Y por fin los veremos apartados de la sombra de Dream Theater, grupo con el que han sido comparados sin tener mucho que ver. Desde luego, la etiqueta
“progresivo” se les ha quedado pequeña. Bien por ellos.