22 de febrero de 2008
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Crítica de disco
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El actual teclista de Deep Purple no descansa, y a su labor en la banda nodriza del hard rock de los setenta suma este disco con diecisiete canciones que escoran entre el rock duro de ascendencia pupleliana y el jazz rock heredero de lo hecho por Soft Machine hace décadas. Disco interesante para los seguidores de la saga Purple, sin duda
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