Pasaron a la segunda división en un momento en que parecía que iban a convertirse en grupo millonario en ventas. Pero eso no quiere decir que Clawfinger hayan olvidado cómo poner al personal a cien con su particular visión del metal mezclado con hip hop. En su segunda entrega para Nuclear Blast, los suecos ahondan en sonidos rockeros, heavy metal y hip hop a partes iguales. Una producción de lujo y una portada austera que esconde unas canciones de gran octanaje.
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