Sello: Mascot
El año pasado el señor Paul Gilbert se lo hacía con un disco titulado “Space Ship One” del que también sacó una versión en vídeo. No se puede decir que Paul Gilbert sea un vago; resulta, de los guitarritas aparecidos en los años ochenta, uno de los más prolíficos, muy por encima de gente como Vinnie Moore (que ahora está muy ocupado sacándose unas pelas con UFO), Steve Vai (que parece sumido en un silencio discográfico, muestra quizá de su falta de ideas) o Joe Satriani (quien tal vez sea el más interesante de los guitar heros que tenemos actualmente).
Paul Gilbert ha vuelto al estudio con un disco instrumental, este que nos ocupa, donde da rienda suelta a su creatividad, y donde toca muchos palos, pues tanto puede recordar al funky de Glen Hughes como a su propia banda de los años ochenta, aquellos Racer X que fueron uno de los grupos pioneros dentro del heavy metal ortodoxo e híper veloz que se llevaba entonces, muy influido por la moda del speed metal, un subestilo del thrash que desapareció sin dejar rastro, y al que habría que añadir a la gente de Cacophony o de Apocrypha, otros dos grupos muy olvidados a pesar de lo excelente de sus miembros.
Paul Gilbert parece que ha querido rendir cierto homenaje en algunas de las piezas de su ultimo disco a aquellos músicos de los años ochenta, aunque también, para qué negarlo, se lo ha hecho con fragmentos jazz que pueden recordar a aquel tributo a la Mahabishnu Orchestra que comentábamos hace unos meses.
El disco ha recibido buenas críticas en otros medios, y aquí no íbamos a ser menos. Paul sigue en forma, ha dejado de lado un tanto los orientalismos y se ha centrado en un disco competente plagado de aciertos, no una pasada pero sí un disco brillante, que no es poco.
Artículo escrito por ignacio rielas