Grupo. Primal Fear
Título: Seven Seals
Sello: Nulear Blast
Parece que por fin los señores de Primal Fear han encontrado su camino y comienzan a tomárselo en serio, dejando de lado proyectos paralelos y centrándose en un disco que, por fin, les ha salido redondo.
No es que lo que estaban haciendo hasta ahora fuera de poca calidad o desechable. Pero está claro que lo que han logrado con Seven Seals está muy por encima de, por ejemplo, lo que venían haciendo hasta Black Sun.
Ahora la banda se ha quitado por fin el estigma de imitadores de Judas Priest, han creado un estilo propio que les diferencia de todas las bandas de metal alemán, acercándoles más a unos presupuestos , digamos, “británicos”, que los emparentan con gente como las grandes formaciones de la nueva ola del metal británico de los años ochenta, de principios de aquella década maravillosa en la que los chicos de Primal Fear, no me cabe duda, tienen puestas sus miras musicales.
El disco está lleno de grandes canciones, desde el tema de apertura, que como siempre es un súper himno, hasta el tema que da título al disco. Ha habido cambios de formación últimamente en el grupo, hay un batería nuevo, un canadiense, y además la banda se ha ido a Vancouver a darle forma al disco, a la producción y labor de ingeniería. Como ya han dicho por ahí plumas más preparadas que la presente, ya era hora de que el grupo dejara de copiar el Pain Killer de Judas Priest.
Desde luego este es el mejor disco de la banda con diferencia. Hasta parece un grupo distinto, como si hubieran visto la luz, como si hubieran contratado por fin a alguien que les compusiera las canciones. Claro que esto último lo digo de broma, porque en este disco, como en todos los demás de la banda, se ve el sello inconfundible de sus miembros, ese modo de encarar el metal que tantos detractores tiene en la actualidad, pero que tanto está haciendo por acercar a las nuevas generaciones al heavy metal. Un estilo que se resiste a morir, y que sea por mucho tiempo.
Artículo escrito por ignacio rielas